Mercadona quiere trabajadores chinos

Por Julià Álvaro

Hace un par de días la empresa de supermercados Mercadona presentó sus resultados de 2011: sus ventas crecieron un 7’9% hasta los 16.400 millones; sus beneficios, un 19% hasta los 474 millones. La empresa creó 6.500 puestos de trabajo y ya son 70.000 las personas que trabajan en Mercadona. En fin, grandes números.
La presentación de todas estas cifras es la ocasión que aprovecha cada año el propietario de Mercadona, Joan Roig, para hacerse visible al resto de humanos e impartir doctrina. Es ya un clásico, un oráculo de los tiempos modernos. Roig, que no concede entrevistas bajo ningún concepto, usa la rendición de cuentas para una puesta en escena solemne. Sus instalaciones de Puçol, una localidad cercana a Valencia, sirven de marco. Allá llegan los periodistas, y un ejército de sus colaboradores los conducen por los pasillos de las naves como si el destino fuera una entrevista con un estadista superprotegido. Al final están Roig y los datos.
Tiene un valor inmenso levantar una empresa de estas características, su éxito empresarial es indiscutible. El hecho de tener ni más ni menos que 70.000 trabajadores merece el mayor de los respetos, tiene un gran valor social ser capaz de poner un pie un proyecto así. Crear 6.500 empleos en unos tiempos de paro es ejemplar.
Pero ya está. Todo lo demás ya no es tan ejemplar. El discurso con el que Roig envuelve sus espectaculares números es muy de derechas, muy injusto y muy poco respetuoso con la cantidad de ciudadanos que están sufriendo por una economía que se va al garete sin que ellos hayan tenido ninguna culpa, sin tener otro protagonismo que ser las principales víctimas.
Roig parece obsesionado por la necesidad de abandonar “la cultura del maná” e ir a la cultura del “trabajo y del esfuerzo”. Eso se lo debería decir a sus iguales, a sus colegas empresarios y a sus amigos políticos. Los ciudadanos de a pie saben poco del maná. Conozco decenas de periodistas que se han quedado en la calle después de años y años de trabajar mucho, de haberse formado adecuadamente, de haberse esforzado para sacar adelante sus noticias, sus radios, sus periódicos o sus teles. ¿Habla de ellos Roig? Si lo hace se equivoca.
Las palabras del amo de Mercadona llegaban justo el mismo día que la Generalitat valenciana compraba la empresa Valmor que era la responsable de la organización de la Fórmula 1 en Valencia. Uno de sus principales accionistas era precisamente el hermano de Joan Roig, Fernando. La empresa arrastraba unas deudas de 20 millones. Ahora la pagarán todos los ciudadanos. Eso debe ser el maná del que hablaba Joan Roig, ¿no?
“En España nos hemos pasado 20 pueblos y en la Comunidad Valenciana 25”, esta fue una de las frases concretas del propietario de Mercadona. Lo dice ahora. Se le podría reclamar, qué menos que pedirle eso a quien ejerce de oráculo, que lo hubiese dicho cuando todo estaba pasando, cuando, por ejemplo, se reunía con Francisco Camps, el President de la Generalitat valenciana, y jamás se le escuchó un reproche. Es más, lo podía haber explicado cuando era utilizado como un referente para las fotos de quien ya sentía el aliento de la justicia en la espalda. Si sus críticas se hubieran producido entonces, si hubiera sido capaz de poner en evidencia a los dirigentes que nos estaban llevando al patíbulo, hoy sus palabras tendían una credibilidad y una legitimidad de la que adolecen.
Roig dejó muchas más perlas, desde poner los bazares chinos como ejemplo de productividad hasta lamentar la existencia de impuestos, reclamar que se vaya más lejos en la reforma laboral o pedir a los trabajadores que estén más atentos a los deberes que a los derechos. En general son palabras que tienen mucha repercusión por venir de quien vienen y por la solemnidad del acto en el que se escuchan… pero no tienen nada de particular. Son las afirmaciones típicas y tópicas de todos los empresarios que gastan como referencia absoluta que cuando menos límites tenga su actividad mucho mejor y que si ellos van bien, todo va bien.
Mercadona es uno de los grandes reportajes pendientes del periodismo español. Se debería prestar atención al origen del dinero que alumbró el nacimiento de Mercadona. No estaría de más revisar su política de personal, la forma como se concretan los traslados de centro o las relaciones sindicales. En 2011 más de 3.500 empleados dejaron la empresa. No parece una cuestión baladí. Se podría investigar también como es su política con los proveedores y como usa su posición de cliente preferente para forzar los precios y las condiciones en las que negocia. Debería verse su sistema de alquiler de locales para largos periodos y como se plantea la renegociación de las condiciones durante los periodos de vigencia de los contratos. Lo dicho, un reportaje pendiente porque una empresa con 70.000 trabajadores merece respeto pero no puede quedar al margen de ser escrutada, ni criticada.

Fuente: El Blog de Julià Álvaro